En el 2016 mi marido y yo dejamos de comprarnos ropa y decidimos hacerlo solo cuando realmente fuera necesario, fue en aquellos meses que hicimos nuestras últimas compras y a lo tonto a lo tonto, pasaron dos años y medio sin comprarnos absolutamente nada, ni unos simples calcetines. Además, en esos años tampoco nos regalaron nada de ropa. La verdad es que para nosotros ha sido algo normal porque tampoco es que nos apasione ir de compras, más bien todo lo contrario,  pero el año pasado en Instagram salió el tema y muchas personas me preguntaron cómo había hecho para llevar dos años (por aquel entonces) sin comprar ropa. Ahí fue cuando pensé que quizás, solo quizás, estábamos haciendo las cosas un poquitín diferentes al resto. Así que en este post te voy a contar mis trucos, aunque hasta aquel entonces no sabía que lo eran, y también las ventajas y desventajas que he encontrado en este tiempo.

¿Porqué tomé la decisión de no comprar ropa?

Cuando comencé a reducir la basura que generaba no solo me centré en estudiar el impacto del plástico en el medio ambiente sino también me interesé mucho por el impacto de toda la basura que generamos los seres humanos, entre ella la derivada de la moda low cost. En mi libro Mejor sin Plástico, el cual te recomiendo mucho (lo sé estoy muy ‘modo spam’ con mi libro, si me sigues por instagram sabrás a qué me refiero) hablo sobre el impacto de la moda tanto a nivel medioambiental como económico y social, y este fue uno de mis mayores motivos para dejar de comprar, pero también porque cada vez me iba adentrando más en el minimalismo (del cual también hablo en mi libro 😂) y lo menos que quería era seguir acumulando cosas que ni necesitaba ni me aportaban nada real y auténtico.

No es que haya estado estos años sufriendo reprimida y aguantando las ganas locas de dejarme el sueldo en las tiendas, simplemente encontré razones de peso que hicieron que “esas ganas” desaparecieran de manera natural. Personalmente, el documental de The true cost (el verdadero coste de la moda) que se puede ver en Netflix, el documental Machines y los diferentes estudios e informes que he leído en estos años, me han ayudado mucho a entender el coste medioambiental y social que tiene consumir ropa tal como hacemos en la actualidad. Esto no quiere decir que esté en contra de comprar algo que necesite o que me encante si me lo puedo permitir, pero es que no he sentido esa necesidad en estos años.

¿Cómo lo hemos conseguido?

Creo que el mayor logro en este tiempo ha sido justamente el no sentir que necesitábamos más de lo que teníamos, ese ha sido nuestro ‘truco’ más eficaz. Hay personas que no pueden comprar ropa durante años porque económicamente no pueden permitírselo por lo que podríamos decir que estar más de dos años sin comprar ropa puede parecer heroico en el primer mundo, pero en realidad no lo es. Lo que sí creo que es heroico es conseguir vivir sin frustración por tener deseos (transformados en necesidades) que no podemos alcanzar. Esto es algo de lo que hablo mucho en mi libro, sobre la importancia de trabajar nuestras necesidades y disminuirlas para abandonar nuestros apegos a cosas superfluas y sentirnos cada vez más libres.

Otro truco ha sido aprender a sacar el máximo partido a la ropa que ya teníamos, y en mi caso, hacer un armario cápsula me ha ayudado muchísimo. En total tengo 50 prendas para todo el año, incluyendo zapatos, bolsos, gorros y pañuelos y seguramente hubiese sido difícil sobrevivir con 50 piezas si no hubiese aprendido a sacarles provecho.

Además, cuidar bien la ropa que tenemos y tenerla de una calidad mínimamente aceptable, también ha permitido que no tuviésemos que comprar más.

Ventajas y desventajas

Son muchas las ventajas que he encontrado en este tiempo en el que no he comprado nada de ropa. Además de reducir nuestro impacto medioambiental y ahorrar muchísimos recursos, hemos ahorrado muchísimo tiempo y dinero. Ahora soy plenamente consciente de lo que tengo, de lo que necesito y lo que no, no me veo seducida por las modas (aunque tampoco me paseo por las tiendas, no vaya a ser…), soy más creativa a la hora de combinar las prendas que tengo, he aprovechado ropa que tenía nueva y nunca me había puesto… Pero sobre todo he ganado en libertad, en no sentir deseos de comprar sin necesidad.

También ha tenido sus desventajas. Cuando habían pasado dos años y medio sin comprar ropa, me encontré en la situación de que tenía que renovar casi todo mi armario porque mi armario no estaba compuesto por prendas de tan solo dos años. La última vez que compré ropa no renové mi armario al completo, sólo me compré algunas prendas y parte de ellas eran de tan mala calidad que tuve que tirarlas al poco tiempo porque no servían ni para trapos, por suerte, otras prendas eran de muy buena calidad y sé que las tendré durante muchos años. Otras prendas las tenía desde hacía más de 10 años con las que ya no me sentía identificada ni cómoda, o estaban en mal estado, también tenía prendas que habían pasado por muchos estados físicos diferentes, subidas y bajadas de peso, embarazo, posparto… así que renovar mi armario a este nivel supondría un desembolso importante. Peeeero la misma desventaja se convierte en una ventaja para el bolsillo y para el planeta si decidimos renovar el armario comprando ropa de segunda mano, que es lo que yo he hecho.

Sí que es verdad que aunque me hubiese apetecido comprar algo nuevo proveniente de moda sostenible, no me lo podría haber permitido porque seguramente se me hubiese ido todo el presupuesto en tan solo una prenda, y esto se convierte en una desventaja sobre todo cuando no encuentras de segunda mano algo que necesitas o que simplemente te apetece comprar porque te encanta. Por ejemplo, en la ropa interior, que evidentemente compro nueva, ha sido un error estar tanto tiempo sin comprar porque tener que comprar tanta de golpe, ha hecho que no pueda comprarla de tejido orgánico como me hubiese gustado, y aunque la voy comprando que esté hecha en España por lo menos, sigue siendo un desembolso importante. Vamos que me está costando no acabar comprando las bragas del chino.

¿Y la ropa de mis hijos?

Pues ellos evidentemente sí que han necesitado ropa, es lo que tiene ser pequeño, que crecen sin parar, pero en estos últimos tres años no les hemos comprado nada nuevo excepto la ropa interior y el calzado, todo lo demás lo han heredado de otros niños o lo hemos comprado de segunda mano. De hecho, a mi hija que tiene tres años, nunca le hemos comprado ropa nueva.

Conclusión

Una vez termine de renovar mi armario no sé cuanto tiempo volverá a pasar hasta que me compre algo pero esta experiencia me ha ayudado mucho a darme cuenta, una vez más, de que cuando tienes control sobre tus propias necesidades y aprendes a sacar el máximo partido a aquello que tienes, es muy poco lo que se necesita verdaderamente para vivir.

Si tenéis curiosidad, en un próximo post os enseñaré mi armario cápsula hecho con ropa de segunda mano y cómo he ido renovando mi armario de manera creativa, que es lo que está haciendo que ahorre muchísimo dinero y que sepa exactamente lo que necesito. Por ejemplo, mi madre, después de dos años y medio, me regaló ropa suya que ella misma arregló e hizo a mi talla, y también he reparado y transformado ropa y zapatos.

Como adelanto os digo que, aunque todavía me faltan algunas prendas en mi armario cápsula, de momento en 11 prendas de segunda mano que estaban prácticamente nuevas, casi sin uso, me he gastado 40€ y me he ahorrado unos 180€ más o menos. ¡No está nada mal! ¿Verdad?